He sentido la necesidad de parar ahora, tomar tierra y beber
prados. Sucede que en las plantas de los pies aún está el mapa de tu espalda,
el barro y las cenizas de los mundos destruidos en la guerra aún no han logrado
disiparla. ¿Qué haría sin tu recuerdo? Lo mismo que un campesino sin cicatrices
en sus manos, o un pobre diablo sin pecado. ¿Qué sería de mi cama sin las motas
de debajo? ¿Qué sería de las velas sin amantes o fanáticos? ¿Qué sería de mis
sueños sin dientes de león? ¿Qué sería de mis desvelos sin las moscas y el café?
¿Qué sería de mi ventana sin sus luces? ¿Qué sería del resplandor de la luna
sin un solitario que la ame? ¿Qué sería si no amara tu dolor y el mío?... si
dejara de arrullarlo junto al mar que se desborda en mitad del silencio y las siluetas
mudas que danzan frente a mí. Supongo que mi cordura se fue tras tu desprecio y
las comunes historias que vivimos, las que mi cuello retiene en pequeños saltos
de tiempo. Una lágrima, cayó en el tazón semivacío que retengo en las manos,
una secuela más que muere en un recipiente casi lleno, casi vacío, casi
estúpido. Una peca más apareció esta mañana, la descubrí frente al espejo
mientras jugaba a escribir la verdad de la vida con el vapor de la ducha, se
coló junto al lunar que besabas cada mañana, como las otras seis que han nacido
en estos meses; es para mitigar tu ausencia, pero aún no es posible, así que
terminaré siendo una triste y olvidada mancha oscura, tal vez con unos sucios
lentes. Quisiera saber dónde están los cuentos nocturnos que me contabas para
dormir o los pies fríos que me despertaban en mitad de la madrugada buscando un
poco de calor, responde, a qué lugar debo partir para encontrar las promesas,
las siestas en el sofá, los errores cómplices, los globos libres, la planta que
dejé cuando partí… mejor no respondas, desde mi soledad encuentro la verdad que
antes huía entre los caprichos de mi amor egoísta y tu acto imperfecto.
viernes, 25 de mayo de 2012
lunes, 23 de abril de 2012
Fantasía infantil
Hoy la vida
es como el hilo que colgaba de aquella carpa,
Esa que
renacía de las mangas de un transeúnte callado y sucio,
Sombrillas,
viejos leones, sombrillas, sombrillas… estiércol
Pero al
menos era nuestro… era nuestra miseria, nuestra triste magia.
Hoy fui a
visitar la carpa, y sólo queda la enfermedad de los leones
Y una
desolada banca, los espectadores también se han marchado.
Podríamos
buscar espectáculos en los pozos de coka que dejas en cada vaso
Y seguir
asesinando nuestros pulmones, como cuando éramos niños…
domingo, 22 de abril de 2012
Intangible-instantáneo
Si el aire fuera seda
Y el lodo carne…
Si los lotos nacieran en sus manos
Y el perdón creciera sin agua…
Si al caminar asesináramos recuerdos
Y al amar encontráramos alas…
Si la sangre dejara de ser un precio
Y la dignidad una guerra….
Si las moscas dejaran de golpearse en las ventanas
Y las casas nos tuvieran puertas…
Si el cielo dejara de ser un reflejo religioso
Y la moral dejara de ser la puta de las ratas…
Si en los cajones no se formaran motas
Y lloviera tinta…
Si la memoria dejara de ser un pretexto
Y los muertos epitafios enraizados…
Si las marionetas lloraran
Y los espejos se quebraran…
Si la belleza la consumieran las polillas
Y sólo quedara tu espalda…
Si aprendiéramos a vivir
Y la tristeza fuera música y letras… y no despedidas.
domingo, 8 de abril de 2012
otra puta nota
Cada hoja que cae sobre el camino forma esa misma silueta,
Aquella que en tardes frías termina por congelar mis pies.
No puedo huir con una guitarra al hombro e instalarme en las copas de los árboles,
Perderme entre las pinceladas del cielo inexacto y fundirme entre la espesura del mundo…
Por qué no encuentro la respuesta de la vida y mientras tanto ella se escapa entre la brisa
De estos abriles insoportables.
Jamás mis rodillas tocaron el suelo, por qué ahora mi cuerpo está cubierto de heridas,
Por qué ahora mis manos se arrastran al igual que mis ojos…
Por qué ahora me niego a salir de aquí,
Por qué le temo al mundo,
Por qué mis raíces me atan a esta inercia,
Por qué no puedo simplemente huir con un viejo libro y una tonelada de tinta,
Reescribir mi camino y arrastrar las hojas secas de abril a la puerta de quien merece cargarlas.
martes, 27 de marzo de 2012
El libro que fue
Dejé de contar las gotas que golpearon mi ventana mientras leía ese libro incierto del que sacaste mi nombre. Tardé mucho para iniciarlo, suelo retrasarme a la vida, suelo entender las circunstancias cuando ellas ya mueren en mis manos, suelo abrazar las sombras cuando los cuerpos ya han partido y mis brazos no son más que promesas rotas. Vivo en cine mudo y lento, llanto en gris.
Costumbres que derrumban, pero igual, sigo inmerja en ellas. No puedo apartarlas, son parte de las líneas de mis manos. Mi imagen al espejo sólo me recuerda aquel personaje que solías crear en mí, los árboles que solías pintar para que escribiera en sus hojas, como una maldita maniática que no encontraba más desahogo que escribir…se me iba la vida en los esferos que perdía en mis mochilas, por alguna razón creo que en ellas vivía el duende que terminó por morir al igual que nuestro amor y mis ganas de escribir.
No le temo al dolor, sino al vacío que aún no se me quita en las tardes de lluvia mientras leo ignorando las gotas que golpean mi ventana.
viernes, 23 de marzo de 2012
Nicotina-na-tico
Ya no quedan hilos sobre la mesa agrietada,
Los secretos se colaron en medio del corte,
Y yo acá incrustando las agujas en mitad de la planta de los pies.
Quiero fumarme una bicicleta, así mis pulmones se atreverían a andar los caminos
Que mi cabeza no logró.
O tal vez una cigarra y mi corazón dejaría de estar mudo.
Fumarme los recuerdos para que sólo queden los dañinos y llegar a odiarte.
Fumarme los hilos o las agujas, fumarme la vida y tal vez la tuya
Mientras tiras el cigarrillo en la ventana del apartamento vecino
Y yo sigo fumándome las palabras para expulsar mentiras.
Nicotina, tos, amargo, satisfacción, daño, inservible, yo, tic, tú, humo agua, hola, tac.
miércoles, 7 de marzo de 2012
Tiempo para morir
Jugar con las motas de los cajones, esos en los que sin pensar encuentras centavos
Y pantalones cortos.
Fragmentar las fotografías en pequeñas tiras de ojos y bocas,
Para recordar lo esencial de las siluetas que me acompañaron en mí canto.
Saltar de un árbol y aterrizar en la flor de un colibrí,
Abrir mis alas y vivir deprisa…
Recorrer descalza la cordillera de los Andes,
Procurando que mis pies cicatricen en un recorrido esta vez, inexacto
Besar la tierra y luego gritar ¡ya es hora!
Pintar un cuadro con mi cuerpo bañado en momentos,
no temerle al pasado y perderme en mitad de la selva.
Reposar en el agua…cubrirme en un capullo y allí volver a nacer en otro mundo.
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