sábado, 27 de julio de 2013

Reflejo

¿Qué piensas de la vida?
-A pesar de dormir en otras espaldas, continúo escuchando el latido discontinuo  de mi corazón en ellas-.
¿Por qué lloras?
-Los olores imperceptibles para muchos causan en mí una lágrima vespertina,  humillada por peatones enrojecidos de vergüenza-.
¿Cuál es tu aroma favorito?
-¿Alguna vez has sentido la fragancia de un nardo?- (Siempre la misma pregunta a diferentes personajes, casi siempre la misma respuesta). -Es mi fragancia favorita, desearía tenerlos cada día en mi ventana, con olores de mañana y tierra húmeda-.
¿Cuál es tu animal favorito?
-Los dientes de león-
Pero son flores!!
-Sólo ante los incrédulos-
¿Qué te hace sonreír cada mañana?
(Siempre la misma pregunta a cuerpos hermosos en la noche y mentes insoportables en el día).
 –El olor del jabón en mis sábanas-.
Jajaja, no bromees.
-Es cierto, y también lo como-.
¿Qué piensas de los humanos?
-Camino siempre mirando al piso para no verles el rostro, evito ver a los ojos una cadena alimenticia-.
¿Lees?
-Si, tuve que hacerlo, quedé vacía hace algunos años.
¿Mientes?
-No gusto del teatro sin argumento-.
¿Cuál es tu pasatiempo?
-Coleccionar azúcar-
¿Azúcar, para qué?
-Para alimentar mis dientes de león-.
¿Por qué escribes?
-Porque no soy yo-.
Realmente estás loca.
 –¿Por qué? –
Piensas cosas absurdas, disfrutas de banalidades ridículas.
-Y tú de cosas corrientes, como yo-.




martes, 23 de julio de 2013

Tal vez esto es un adiós

En ocasiones, quisiera firmar papeles en blanco y tirarlos,
Tal vez así sean más que letras solitarias.
Tal vez hizo falta un bosque para tallar,
Tal vez son muchas manos y pocos cuerpos,
Tal vez  tenía algo vivo…
Tal vez los hombros no se hicieron para llorar,
Tal vez se hicieron para besar y construir tiempo.
Tal vez los besos no se hicieron para pintar,
Tal vez se hicieron para crear… y volar.
Tal vez los globos no son sólo aire,
Tal vez llevan sueños, tal vez dibujan cielos.

Tal vez es redundante, tal vez, también, nuestro amor,
Tal vez puedo ser una o mil veces,
Tal vez puedo romper tu torso en un gran suspiro,
Tal vez pueda romper el mío en un gran llanto.
Tal vez soy una roca queriendo ser romance,
Tal vez esta noche desaparezca en el smog,
Tal vez mañana sonría al resbalarme en un charco,
Tal vez caiga, gracias a mi caminar estúpido, y termine en las cañerías,
Tal vez visite un ave…
Tal vez ésta no soy yo, y recuerdas un tal vez,

Tal vez  soy yo la que ahora abandona esta gran incertidumbre. 

martes, 2 de julio de 2013

TÓXICOS DÍAS DEL SÉPTIMO MES

Días en que las uñas son insuficientes para devorarlas como pan.
Días que huelen a carbón, otros que no huelen al más mínimo recuerdo.
Días en los que se esconden argumentos, tras el equilibrio satírico del poder y el hambre,
delirios que rondan como credos sin materia, espíritu o lucha.
Caminos abandonados por horas agotadas de los días como hoy.
Días en los que no basta sonreír y soñar, porque hasta los sueños
se esfumaron con el veneno tóxico y nauseabundo de la indiferencia.
Días en que las heridas sangran más al mirar el mundo,
porque ayer, hoy y mañana no son más que un canto desgarrado de lo que
alguna vez fue una vida.
Días en el que los árboles quieren morir como lluvia
y partirse en miles de partículas que no serán más que abono,
porque los pequeños pájaros que rondaban sus hojas
murieron en días como hoy.
Días en que los ríos no encuentran desemboque
y las montañas huyen tras las coronas de rosas.
Tristeza que no se va y se traga con su inmensa boca
a días tan vacíos y gastados como hoy:
Días en que extraño besar tus ojos, tocar tus codos, morder tus uñas
y devorarlas como pan.




lunes, 24 de junio de 2013

Hubo una vez una gran espalda

Incrustado en comillas y encerrado en canciones,
por milenios prostituido en historias con finales,
finales sin puntos suspensivos o vacíos gramaticales,
finales en donde queda en el aire de resignación
un triste y solo punto que olvidó lo que solía ser un gran párrafo
… una gran historia.
Cenas frías, velas desgastadas, una persiana llena de polvo,
un polvo con pequeños universos de pieles y un rollito de vasos sanguíneos,
de tanta sangre, de tanto llanto…
En qué calendario dejó el hombre al amor,
en cuál cenicero consumió su último aliento,
en dónde talló el sepulcro,
necesito encontrarlo, porque absurdamente
cada noche, sueño que está vivo.
Y de qué me sirve contar aún las pecas
de cada pierna, de cada boca,
si al final encontraré una “encomillada” y prostituida espalda,
ninguna como la tuya,
todo un cielo condensado en carne.



martes, 7 de mayo de 2013

Bigotes bajo luna


Para qué quiero yo una cabeza de zorro,
con bigotes, nariz húmeda y ojos pardos.
Para qué aquel disfraz, si se esconde tras las hojas secas
del otoño en el que decidimos amar.
Para qué dejar huella en el pasto encrudecido,
si el tiempo nos hizo viejos y no logramos soñar.
Para qué aullidos, cantos o cacareos
si los tambores de sacrificio sonaron por cada cueva
dejando tras sí sólo piel y huesos.
Para qué la noche crepuscular y la luna en madejas de lana,
si hace mucho que el invierno penetró el alma.
Para qué un zorro?  Si ya nos destrozamos como
dos irreparables caníbales intentando sanar.
Para qué el fanatismo poético,
si el tacto se drenó junto al vino,
en el colapso de las palabras prostitutas y animales.

lunes, 6 de mayo de 2013

Inicio de un cuento


Llovía con dolor, como si el cielo no quisiera continuar arriba, como si deseara despegarse poco a poco y convertirse en mar dulce. Se iluminaban hasta los manteles más oscuros con la sinfonía de relámpagos que acompañaba la transición del inmenso y triste sombrero azul.
Los pájaros caían como hojas secas sobre los carros húmedos, con vidrios nublados de cansancio citadino; las ventanas de las casas morían de ganas por dejar entrar al cielo y que cada habitación se azulara de azúcar, causando gritos despavoridos de sus habitantes, sólo por diversión, porque las ventanas pasan días enteros de aburrimiento y soledad, a excepción de esos en que los cuerpos desnudos salen sin tapujo a fumar uno que otro cigarrillo.
En mitad de la guerra por quién se quedaba con el sombrero azul, Paloma caminaba en medio del ruido, las angustias y los perros sin maullar. Tomó su paraguas y se fundió él.
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jueves, 2 de mayo de 2013

Luego, nada


Alguna vez creí en los sueños,
que se rompen y se sofríen en la lluvia de mañana,
que se comen en la cama y se comparten de boca en boca,
que les  cuesta salir de las cobijas,
y luego de un café oscuro toman un abrigo y salen a fracturar.
Golpes certeros y constantes,
golpes que dejan de doler luego de un tiempo,
cosquilleos molestos jugando a ser espasmos.
Otra vez creí en las circunstancias,
que obedecen a un sistema cíclico,
un tanto pendular,
que van y vienen, como las piernas desnudas
y los torsos eclipsados..
Luego, los sueños y las circunstancias,
no fueron más que alimento,
uno que dejó en mí, aliento a flores muertas,
uno que delató el agujero negro de mi cama.