lunes, 23 de febrero de 2015

Regálame amigo una sola noche de mar

Has escuchado alguna vez el aire que juguetea entre tu piel?
Acaso has sentido que tus piernas se arquean como un puente de papel?

Rechinan los dientes y el concreto se hace arena, a espera que llegue pronto la espuma del mar.
Sobran las palabras, escasean los momentos.
Y aquí siguen los tobillos soñando con tu clavícula,
pero tú no lo ves, porque nos perdimos en las formalidades de la vida,
en una amistad tan falsa como el tiempo,
en un secreto que mi cuerpo esconde en mitad de mi obligo,
y tú no logras descubrir tras esta máscara de pulcritud.

Me ves como una silueta más,
pero también soy parafina y agua.

La tierra ya dio su primer giro y algo más,
y mis piernas están cansadas de ocultar
este sentimiento que me invade y me niego a revelar.

No anhelo tu omnipresencia,
tan solo quiero, por un momento, perderme contigo en el agua del mar,
despertar en la mañana y continuar con nuestra formalidad.

viernes, 20 de febrero de 2015

Retorno policromático

Espero no haber olvidado empacar nada,
disculpa, las camisas que tanto te gustaban seguramente tendrán arrugas,
y no serán causadas por el abrazo de un día agotador.
Tal vez en el fondo de algún cajón se encuentra perdida una media solitaria
que no logró unirse al viaje.
Trasladar unos 450 días en dos maletas, es casi como jugar jenga en un nevado.

Las partidas son difíciles, los finales siempre duelen.
Pero, cuando el adiós viene como un párpado sin ojo,
¿Cómo rescatar lo imperdonable?
¿Cómo emprender una búsqueda de pupilas en una montaña de apéndices?
Fuiste ese erizo que destella en los acuarios, pero en contacto con el mar pierde su luz.
Jamás lograste comprender mis palabras,
o esta tenue tonalidad que trata de escapar de mí cada mañana…
Tal vez porque tu rigidez solo te permitía ver a blanco y negro.
Eres una escala en gris, y lo digo sin resentimientos,
porque aprendí que de los rencores se muere el mundo.

Alma bicolor, lograste penetrar mi piel, llegar al vacío que yace aquí dentro,
pero, los blancos y negros no despiertan mi apetito de devorar el mundo.
Tal vez por eso, estos casi 450 días a tu lado no fueron más que un sueño,
del que no tuve más remedio que despertar, luego de tu abandono.
Y aquí estoy, un poco nostálgica, un tanto extraviada,
Pero a fin de cuentas, ahora, todo retomó su color.

"Tengo una soledad 
tan concurrida 
que puedo organizarla 
como una procesión 
por colores 
tamaños 
y promesas 
por época 
por tacto 
y por sabor".

martes, 10 de febrero de 2015

Perdón

Gritó…

Se desnudó y gritó,
lloró y gritó,
amó y gritó.

Sintió que su pecho se desgarraba como acantilados en deceso… y gritó.
Sus manos parecían ajenas a sus ojos… y gritó.
Sus pies, parecían estar en su sitio, pero tan solo retrocedían en su camino, así que gritó.

En medio de sollozos y un bosque de hierba verde y gris, ella dejó su armadura, pesada, oxidada y carcelaria, sintió frío y vergüenza, estaba sola y desahuciada, sabía que nada volvería a ser como antes, así que alzó su rostro al cielo, gritó en medio de la lluvia y limpió cada unión de su cuerpo, que destiló de su alma y se convirtió en río, ahora su rencor, tristeza y frustración purificaban las plantas.

martes, 23 de septiembre de 2014

Des-engranajes

No basta que sigan los minutos,
ni que el cantar del ruiseñor circunde por el aire.
Tampoco que el anaquel se desborde de materia,
o que los piñones sigan en pie sosteniendo las ruedas de cordura.

Ya no basta con la aguja magnética apuntando al norte,
ni los credos de doctrinas triviales.

No basta el horizonte, ni el infinito.
No basta el viaje de la luz.
No basta la belleza del sonido.
No basta la nada.
El tiempo se hace etéreo.
Me pierdo incolora y distante.
 

viernes, 1 de agosto de 2014

Ex - critura

Se fue por el vacío de un anillo,
Entre la maleza de los pies
y unas cuantas armaduras.
Desertó en el campo de batalla,
se hundió en la barba del anciano,
desapareció…
Simplemente eso.
Ya no logro encontrarla,
es como si un día todo fuese claro
y el siguiente ya no recuerdas el orden,
mucho menos el cómo.

Pensé que junto a ella moriría,
mi utópica compañía,
qué universos fuiste a visitar,
por qué me arrebataste
lo único que abrazaba en las noches de frío.

Primero fue el cigarro,
luego el café,
y ahora tú.

La escritura se marchó,
y esto es como un epitafio,
sin esencia ni forma,
ahora no soy más que carne

vieja amiga, qué nos pasó.

lunes, 23 de junio de 2014

Fragilidad líquida

Los zapatos están en el tendedero,
las medias huyeron al tejado vecino,
y mi ropa aún destila nombres.

Hay agua en mis uñas,
hay agua en mis párpados,
hay agua en mis pulmones,
hay agua en mis entrañas,
hay agua en mi ombligo,
hay agua en mis omoplatos y codos,
hay agua en mis piernas,
hay agua en mis tobillos,
hay agua en mí.
Todo está mojado,
todo se va conmigo río abajo.


martes, 17 de junio de 2014

Holograma

Con la velocidad del sonido se fue el antílope,
y en la cacería hasta la sangre se ausentó.
No fue necesario un adiós.
No fueron necesarias las lágrimas, las olas transitorias solo inundan la superficie.
Más abajo de los encuentros jamás planeados
solo transitan palabras sin valor y una escuálida luz,
una que desde mi perspectiva vislumbró un débil holograma,
una imagen que se asemeja más a una pintura infantil,
a una historia de pegar en la nevera,
a una corteza de zanahoria…

Pero es eso: un holograma.
Un producto que mis ojos al creerse placas
replicaron en dimensiones distantes,
reflejando un antílope que resultó
algo menos que una sombra,

algo menos que un nunca jamás.