Lienzo blanco
lienzo y manchas
un blanco manchado de lienzos insurrectos.
Pecas de espalda
dedos blancos que añoran manchas
labios con manchas lamiendo pecas.
Lienzos blancos en noches como esta
mientras mis manchas se mantienen en la boca que antes besabas
y tus pecas en la espalda, que ciclos lunares atrás yo respiraba.
viernes, 4 de septiembre de 2015
martes, 23 de junio de 2015
Mientras duermes
Un roce tibio en la mano,
una tímida e insegura caricia,
una tibia inhalación en mi cuello,
y un suspiro con sabor a canción,
pero no la tonada triste que tarareábamos
en días pasados de piernas llenas
y espaldas vacías,
con la que los viejos lloran en las tabernas,
mientras fuman recuerdos y ausencias.
Canto en las noches, mientras duermes,
invento historias en noticas que pego en tu frente,
las doblo hasta convertirlas en figuras navegables
en tu lengua de marea alta y en tus yemas de agua,
son retóricas que jamás dirás, tampoco yo,
porque no las sientes, porque juego a no sentirte,
a pesar de invadir mis sueños,
no eres nada, pero te siento como todo.
una tímida e insegura caricia,
una tibia inhalación en mi cuello,
y un suspiro con sabor a canción,
pero no la tonada triste que tarareábamos
en días pasados de piernas llenas
y espaldas vacías,
con la que los viejos lloran en las tabernas,
mientras fuman recuerdos y ausencias.
Canto en las noches, mientras duermes,
invento historias en noticas que pego en tu frente,
las doblo hasta convertirlas en figuras navegables
en tu lengua de marea alta y en tus yemas de agua,
son retóricas que jamás dirás, tampoco yo,
porque no las sientes, porque juego a no sentirte,
a pesar de invadir mis sueños,
no eres nada, pero te siento como todo.
Imagen tomada de Talenthouse
jueves, 18 de junio de 2015
Hipotérmica
Los escalofríos se vuelven recurrentes,
los días cada vez más atestados de bruma,
las noches parecen una trinchera,
amanece y debo cerciorarme si aún sigo en guerra.
Para qué molestarme en alzar la vista,
si ya sé lo que encontraré.
Un techo se desmorona
en diminutos cadáveres de rocío,
mientras desciende la temperatura.
Los músculos no reaccionan,
mi cuerpo se asemeja más a un erizo
con centro de flan, neutro y aguado.
Baja un grado, dos, tres, cuatro, cinco putos,
seis, arden las yemas de los dedos y las plantas de los pies,
siete, se borran las pecas de mis labios, se tornan violeta,
[oh violeta de mis entrañas, de mis hematomas de transeúnte torpe],
ocho, de escalofríos a convulsiones,
nueve, mi nariz juguetea con mis dedos a cinco metros de distancia,
diez, auroras se despliegan de mis pulmones…
Mierda, ya estoy muerta, bajo capas de hielo y un sueño anímico.

Ilustración tomada de Talenthouse.
los días cada vez más atestados de bruma,
las noches parecen una trinchera,
amanece y debo cerciorarme si aún sigo en guerra.
Para qué molestarme en alzar la vista,
si ya sé lo que encontraré.
Un techo se desmorona
en diminutos cadáveres de rocío,
mientras desciende la temperatura.
Los músculos no reaccionan,
mi cuerpo se asemeja más a un erizo
con centro de flan, neutro y aguado.
Baja un grado, dos, tres, cuatro, cinco putos,
seis, arden las yemas de los dedos y las plantas de los pies,
siete, se borran las pecas de mis labios, se tornan violeta,
[oh violeta de mis entrañas, de mis hematomas de transeúnte torpe],
ocho, de escalofríos a convulsiones,
nueve, mi nariz juguetea con mis dedos a cinco metros de distancia,
diez, auroras se despliegan de mis pulmones…
Mierda, ya estoy muerta, bajo capas de hielo y un sueño anímico.

Ilustración tomada de Talenthouse.
lunes, 8 de junio de 2015
Mantener distancias
A esconder servilletas y tinta,
palabras dulces y escritos inapropiados,
caricias a destiempo, noches de horas continuas,
sonrisas espontaneas, y por supuesto, distancias reducidas.
No se te ocurra por un momento insinuar qué sientes, o sueñas.
Se me ha prohibido sentir.
Es hora de la armadura, porque en este mundo
no tenemos cabida los corazones diferentes.
Solo debo sonreír y esconder el cosmos bajo una ojera,
tirar a la mierda la magia octagonal, mirar al cielo,
y alojarme allí, en lo alto del azul petróleo.
Donde un beso de pestañas y un abrazo de lenguas
sean más que el primer acto de unas sábanas,
donde alguien que navegue en la misma marea,
vea más allá de la desnudes de un cuerpo
y se arriesgue a explorar y recorrer
por la desnudes de un alma.
palabras dulces y escritos inapropiados,
caricias a destiempo, noches de horas continuas,
sonrisas espontaneas, y por supuesto, distancias reducidas.
No se te ocurra por un momento insinuar qué sientes, o sueñas.
Se me ha prohibido sentir.
Es hora de la armadura, porque en este mundo
no tenemos cabida los corazones diferentes.
Solo debo sonreír y esconder el cosmos bajo una ojera,
tirar a la mierda la magia octagonal, mirar al cielo,
y alojarme allí, en lo alto del azul petróleo.
Donde un beso de pestañas y un abrazo de lenguas
sean más que el primer acto de unas sábanas,
donde alguien que navegue en la misma marea,
vea más allá de la desnudes de un cuerpo
y se arriesgue a explorar y recorrer
por la desnudes de un alma.
viernes, 5 de junio de 2015
Mi revolución
Construí con mis manos rasgadas de tierras áridas:
Montañas de colores ridículos,
arroyos de santidad no dogmática,
un cuartico de azucenas marineras y
un corazón tejido de trocitos y ratos,
ratos bienvenidos, ratos forzados,
ratos de ratos.
Una trinchera de luceros, que brilla cada noche
en el cielo al que esbocé,
tras saltos en paracaídas
sin razones ni leyes físicas.
Y me marché dejando atrás
caminitos de pintura,
buscando amor,
oliendo esquinas,
bailando sobre dolor,
durmiendo en despedidas.
Mientras, afuera, figuras de agua
desaparecían encerradas en peceras.
Inhalé, arranqué sudores
y seguí buscando,
no importa a quién o qué.
Fotografía de Aneta Ivanova
Montañas de colores ridículos,
arroyos de santidad no dogmática,
un cuartico de azucenas marineras y
un corazón tejido de trocitos y ratos,
ratos bienvenidos, ratos forzados,
ratos de ratos.
Una trinchera de luceros, que brilla cada noche
en el cielo al que esbocé,
tras saltos en paracaídas
sin razones ni leyes físicas.
Y me marché dejando atrás
caminitos de pintura,
buscando amor,
oliendo esquinas,
bailando sobre dolor,
durmiendo en despedidas.
Mientras, afuera, figuras de agua
desaparecían encerradas en peceras.
Inhalé, arranqué sudores
y seguí buscando,
no importa a quién o qué.

martes, 12 de mayo de 2015
Dolores inexactos
Hoy me dueles en la raíces de los pies,
me dueles en el maxilar que tirita de frío,
me dueles en las yemas de los dedos que perdieron su huella en tu espalda,
me dueles en los pómulos que dejaron de flexionarse el día en que dejé de sonreír,
me dueles en las cicatrices que ahora parecen cráteres,
me dueles en los ojos que ya no quieren ver más que un recuerdo casi vano,
me dueles en los pulmones,
me dueles en la luz de las mañanas,
me dueles en la ventana que descubre un mundo más allá de mi nostalgia,
me dueles en los quiebres de la piel,
me dueles en los molinos imaginarios,
me dueles en los opios de las calles,
me dueles en los techos de colores,
me dueles en mis compañeros los insomnios,
me dueles en mi resucitado vicio de fumar,
me dueles en los relieves de una cama,
me dueles en las pecas de mis labios,
me dueles en la plasticidad de las entrañas,
me dueles en las ausencias y en los remordimientos,
me dueles en los arrepentimientos
y en este odio que se instaló acá dentro,
en lo profundo,
aquí donde tanto me dueles,
donde tanto te muerdo,
donde tanto te respiro,
donde tanto te extraño,
donde dueles y a donde me marcho.
me dueles en el maxilar que tirita de frío,
me dueles en las yemas de los dedos que perdieron su huella en tu espalda,
me dueles en los pómulos que dejaron de flexionarse el día en que dejé de sonreír,
me dueles en las cicatrices que ahora parecen cráteres,
me dueles en los ojos que ya no quieren ver más que un recuerdo casi vano,
me dueles en los pulmones,
me dueles en la luz de las mañanas,
me dueles en la ventana que descubre un mundo más allá de mi nostalgia,
me dueles en los quiebres de la piel,
me dueles en los molinos imaginarios,
me dueles en los opios de las calles,
me dueles en los techos de colores,
me dueles en mis compañeros los insomnios,
me dueles en mi resucitado vicio de fumar,
me dueles en los relieves de una cama,
me dueles en las pecas de mis labios,
me dueles en la plasticidad de las entrañas,
me dueles en las ausencias y en los remordimientos,
me dueles en los arrepentimientos
y en este odio que se instaló acá dentro,
en lo profundo,
aquí donde tanto me dueles,
donde tanto te muerdo,
donde tanto te respiro,
donde tanto te extraño,
donde dueles y a donde me marcho.
martes, 5 de mayo de 2015
Nos borramos del mapa
Buscando la isla de traslúcidos colores,
nos extraviamos en medio de los remolinos,
espantajos del tiempo astillaron los remos.
Tú navegando a babor, yo haciendo piruetas,
retando a espíritus de corales,
pintando paisajes al óleo de piel,
tú… extinguiéndote en la sal.
Yo creyéndote en obra viva,
tú intentando volar…
Yo armando una bitácora de navegantes
con postales, fotografías y unas cuantas citas de Oliverio,
“lloré la digestión, por las rodillas y el ombligo”,
terminé hundiendo el bote y me saqué los ojos,
continué flotando, una Ofelia más ahogada por la avaricia de flores,
tú, un navegante más, uno que la espuma transporta, ligero y terrestre.
Así nos borramos del mapa, roté las estrellas y no me es posible regresar.
nos extraviamos en medio de los remolinos,
espantajos del tiempo astillaron los remos.
Tú navegando a babor, yo haciendo piruetas,
retando a espíritus de corales,
pintando paisajes al óleo de piel,
tú… extinguiéndote en la sal.
Yo creyéndote en obra viva,
tú intentando volar…
Yo armando una bitácora de navegantes
con postales, fotografías y unas cuantas citas de Oliverio,
“lloré la digestión, por las rodillas y el ombligo”,
terminé hundiendo el bote y me saqué los ojos,
continué flotando, una Ofelia más ahogada por la avaricia de flores,
tú, un navegante más, uno que la espuma transporta, ligero y terrestre.
Así nos borramos del mapa, roté las estrellas y no me es posible regresar.
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